Ayudamos a muchas jóvenes, en situación de vulnerabilidad social, que quieren seguir con su embarazo. Algunas de ellas tienen que resistir a la presión del ambiente social y superar las enormes dificultades económicas que atraviesan. Es tal la presión de los abortistas que incluso a los médicos que quieren acogerse a la objeción de conciencia y negarse a practicar el aborto los quieren incluir en una lista de objetores con las consecuencias que eso les puede traer para su vida profesional.